Con la celebración del Miércoles de Ceniza hemos abierto la puerta a un tiempo nuevo que nos invita a caminar hacia una vida más basada en Jesús.

Hemos recibido sobre nuestras cabezas las cenizas, que son símbolo de nuestro deseo de vivir con intensidad los próximos días santos que se acercan. Ello nos recuerda muchas cosas: que somos peregrinos, que no siempre estaremos en la tierra, que necesitamos cambiar en algunos aspectos para no echar más peso a la cruz de Jesús. 

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